• el slow work nos permite mas productividad, calidad y felicidad

Slow Business y Slow Work, empresas mas productivas

El movimiento slow pisa fuerte en muchos aspectos de nuestra vida como la alimentación (qué y cómo comemos), la educación y la crianza de nuestros hijos, el minimalismo en nuestros hogares, el mindfulness, las acciones más respetuosas con el entorno … Pero a menudo olvidamos el espacio donde se genera buena parte de estas prisas para ser más productivos, por “aprovechar el tiempo al máximo” siendo mas multitarea de lo que nuestro cuerpo y nuestra mente nos permiten: el trabajo.

Erróneamente, se piensa que poner freno a nuestro ritmo frenético de trabajo hará que nuestra empresa sea menos productiva y, por tanto, que nosotros seamos considerados peores empleados. Pero el slow bussiness y el slow work venden a desmentir esta idea. Trabajar con conciencia da como resultado empresas más competitivas y trabajadores más felices.

LA MODA DEL FAST WORK

Vivimos en un mundo donde la necesidad de producir en masa y en el menor tiempo posible se ha convertido en una filosofía de vida. Pero también tenemos claro que estas directrices habitualmente se traducen en un descenso en la calidad del servicio o del producto. Es por eso que todo el mundo está más satisfecho cuando el médico se toma un buen rato para saber qué nos pasa, que cuando sólo entrar nos planta la receta en la mano. El médico es el mismo y sus conocimientos también, pero la calidad del servicio, no.

El slow work i el slow business milloren la qualitat de vida.
Photo by José Martín Ramírez C on Unsplash

Por lo tanto, las prisas y la obsesión por producir mas en menos tiempo no nos hace ni mejores trabajadores, ni más eficientes ni, mucho menos, más felices. Es más, suele crear estrés, frustración, descontento y crispación dentro de nuestro entorno laboral, lo que no beneficia nada a la empresa.

SLOW WORK, MAS DEDICACIÓN CONCIENTE

Hasta ahora, mas dedicación equivalía a mas horas de trabajo, pero varios estudios, como el Enhancing creativity through Mindless work, de los profesores Kimberly Elsbach y Andrew Hargadon de la Universidad de California, demuestran que no tiene porque haber una relación directa. Pues la productividad de una persona no puede ser constante a lo largo de sus 8 horas de jornada laboral y requiere de momentos de pausa que alivian la presión del trabajo. Estos momentos, tanto si nos dejan como si no, los acabamos haciendo de manera natural, como un mecanismo de nuestro cerebro para “respirar”.

con el slow work existe una mayor implicación del trabajador

Y es por eso que cuando ese informe no acaba de salir o el proyecto parece atascado, acabamos mirando las redes social, hablamos con el compañero del partido de fútbol, ​​vamos al baño y tardamos más de lo debido, vamos a hacer un café bien largo … Pero el resultado de hacerlo de manera “clandestina” o potenciado por la propia empresa cambia radicalmente el resultado (rencor o miedo hacia el superior, en el primero de los casos, mayor implicación y eficiencia en el segundo).


Photo by Jon Tyson on Unsplash

Una de las conclusiones del estudio Elsbach y Hargadon es que nuestro cerebro necesita alternar tareas cognitivamente exigentes con otras más sencillas, si no lo hacemos, rendimos menos en el trabajo. Así, aquellos jefes que recriminan a sus empleados cuando, de vez en cuando, los siente reír, hablando de la familia o intentando hacer baloncesto con la papera del compañero, están cometiendo un grave error.

L'slow work i slow business permeten oferir el millor de nosaltres a la feina.
Photo by Brooke Cagle on Unsplash

Slow Work, por un ambiente mas social

Ante los ritmos frenéticos y las jornadas laborales interminables y sin descansos, que merman la productividad y estresan los trabajadores, el Slow work propone una dedicación mas consciente, con un reparto de tareas que complementen los momentos de máxima concentración con ratos de trabajos sencillos que supongan menos responsabilidad. E incluso, ratos de relax con los compañeros que permitan crear un ambiente de trabajo más social y donde puedan crear unas relaciones mas abiertas, implicadas y sinceras que después repercutirán positivamente en la productividad.

“El trabajo mas productivo es aquel que sale de las manos del hombre contento”.

Victor Pauchet, médico y cirujano.

Y de muestra un botón, según estudios de la Universidad de Linköping, el tiempo que los suecos dedican al café en la oficina (fikas) es uno de los factores que explica la alta productividad de sus trabajadores (donde por cierto, también participan los directivos). Unos trabajadores que, por otra parte, tienen los niveles de estrés más bajos del mundo (según International Business Report).

l'slow business es basa en la qualitat i la satisfacció.
Photo by Austin Distel on Unsplash

FAST BUSINESS VERSUS SLOW BUSINESS

En el siglo XXI, el mundo empresarial se mueve a un ritmo vertiginoso donde lo que es válido hoy, quizás mañana ya no sirva. Ha interiorizado esta velocidad hasta tal punto que las startups que nacen hoy en día, lo hacen con la mentalidad de conseguir resultados existosos inmediatos (aunque las estadísticas demuestren que cerca de la mitad no sobrevivirán a su primer año de vida).

El slow business permite un crecimiento mas sólido

En las últimas décadas han proliferado los fast bussiness, negocios rápidos basados ​​en el aumento del consumismo y del ritmo de vida de nuestra sociedad. Los productos que nacen de estos negocios son de consumo rápido y de muerte aún más rápida. La moda y la tecnología serían, sin duda, los mejores exponentes. Pero el ocio, la restauración, la comida o pequeños electrodomésticos no se quedan atrás.

Photo by Luke Chesser on Unsplash

Pero poco a poco, están volviendo otras empresas. Las Slow Business, que apuestan por un crecimiento sostenido y que entienden que, para ello, necesitan hacer las cosas de otro modo. Estas compañías ponen el énfasis en la calidad, la excelencia y la satisfacción (tanto del cliente como de los trabajadores por el trabajo bien hecho). Y para ello hay que dejar de mirar el reloj y de estar pendiente de los cambios constantes.

“El trabajo sin prisa es el mejor descanso para el organismo “.

Gregorio Marañón, médico y científico

Porque una empresa slow tiene en cuenta que detrás de cada negocio hay personas y que una atención al cliente, por ejemplo, con una mentalidad slow genera mucha más satisfacción, ayuda a los profesionales a saber cuáles son sus puntos fuertes y débiles y hace más efectivo el boca oreja, porque son nuestros propios clientes quienes nos hacen crecer.

CAMBIOS PROFUNDOS CON SLOW WORK Y SLOW BUSINESS

Los cambios que promueven tanto el slow work como el slow business no son precisamente superficiales, ya que pretenden promover un sistema de trabajo diferente, mas pausado y consciente donde haya un equilibrio entre productividad empresarial y bienestar del trabajador. Y esto implica, innexorablement ciertos cambios a nivel organizativo. Por ejemplo, hay que tener unos objetivos reales de crecimiento donde los trabajadores estén realmente implicados, porque cuando la dirección pone unos objetivos anuales poco realistas, la reacción de los empleados puede ser de estrés ( “me angustia porque no llegaremos”) o de apatía ( “es igual lo que haga, total no llegaremos”).

slow work y slow business proponen  un cambio a nivel de relación jefe-trabajador

Pero el cambio más grande que debe haber es a nivel de relación. Un jefe distante, poco socializado con sus trabajadores, que impone exclusivamente su punto de vista, que busca el beneficio inmediato y que sólo tiene contacto con los directivos, tiene un largo camino para llegar a tener un Slow Business y aplicar las técnicas de el Slow Work.

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Rendimos mucho mas cuando estamos a gusto

Sin embargo, si nos planteamos hacer algunos cambios en nuestra empresa hacia el slow work, debemos pensar que un empleado que se siente a gusto en el entorno de trabajo rinde mucho más porque vive la empresa como parte de su vida y no sólo como un medio para conseguir un sueldo a fin de mes. Este sentimiento de pertenencia hacia la empresa no sólo lo convierte en un buen “relaciones públicas” de esta compañía (algo muy importante hoy en día con las redes sociales), sino también fomenta la colaboración y la eficiencia de este trabajador con la empresa.

En casi todas las organizaciones, formular una declaración de propósito que dé inspiración y orientación a los trabajadores se ha convertido en una práctica estándar. Sin embargo al final nos queda la sensación de que este tipo de declaraciones no tienen verdadera profundidad, porque en la práctica no guían la conducta ni las decisiones.

Frederic Laloux, “Reinventar las organizaciones”.

Para hacerse una idea de empresas que han hecho un cambio en su organización para mejorar el bienestar de sus empleados y la productividad de la compañía os recomiendo el libro: “Reinventar las organizaciones” de Frederic Laloux, editorial Arpa.

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