La dieta del planeta: 10 consejos para comer saludable respetando el medioambiente,

Tenemos claro que lo que comemos y cómo lo comemos afecta nuestra salud. Pero lo que muchas veces no tenemos tan claro es que nuestra alimentación afecta también a nuestro planeta. Para llevar una vida slow, vivir en armonía y con conciencia, cuidar nuestro entorno y respetarlo es indispensable. Por eso os planteamos unos consejos para hacer la dieta del planeta, que aportará salud a ti ya nuestro entorno.

La dieta del planeta te permite una alimentación sana, sin renunciar a ningún alimento y respetando el mundo en el que vivimos.

Cuando pensamos en cuidar de nuestro entorno, las primeras ideas que nos vienen a la cabeza son reciclar, energía sostenible, moverse en transporte público, vehículos eléctricos … y todo esto está muy bien, pero sabías que tu estilo de alimentación también influye – y mucho- en los niveles de contaminación del planeta?

Pensamos que el esfuerzo de una sola persona no puede cambiar la situación actual. Esto es evidente. Pero si cada uno hace todo lo posible para contribuir a proteger el medioambiente, el futuro de la Tierra puede estar en nuestras manos. Y uno de estos cambios pasa por nuestra alimentación. La dieta del planeta no debe asustarnos, pues no es un cambio difícil y beneficiará nuestra salud.

La dieta del planeta en 10 consejos

1. Come la mitad de carne y el doble de verdura

Estamos tan conectados con nuestro entorno que resulta que la dieta que va bien para nuestra salud es la misma que beneficia nuestro planeta. Si partimos de un consumo diario de 2.500 calorías, en un día deberíamos comer: 300 gramos de verdura, 50 gramos de patata, 209 gramos de proteína (priorizando las legumbres y los frutos secos, principalmente, pero también pescado, pollo y aves , huevos y carne roja en pequeñas cantidades por este orden), 232 grm de arroz y otros cereales y 250 gr de leche y productos lácteos (que equivale a un vaso de leche, un yogur y un poco de queso).

2. Planifica bien tus compras con tiempo

El recurso de la pizarrita en la nevera donde se apunta todo lo que necesitamos a medida que se va acabando es imprescindible si no queremos volver del mercado sin ese ingrediente imprescindible. Pero hay que hacer una lista consiciència de lo que realmente necesitamos antes de salir de casa. Piensa en el menú aproximado de la semana (desayuno, almuerzo y cena) y mira qué ingredientes tienes y qué te faltan. Así te evitarás tirar mucha comida y necesitarás menos tiempo para hacer las compras grandes.

Para realizar la dieta del planeta es necesario evitar malgastar comida, envases y productos procesados.

3. Evita envases innecesarios

Elige aquellas marcas que los minimice y si puedes comprar a granel, pues mucho mejor. Evita, por ejemplo, la típica bolsita de plástico de las frutas y verduras a granel que tirarás sólo llegar a casa. Opta por llevar tus propias bolsas de tela, de malla … cualquiera vale siempre y cuando sea reutilizable.

4. Calcula bien qué necesitas

La dieta del planeta t'aporta salut

A todos se nos ha caducado un yogur en la nevera o se nos ha podrido un tomate. Es necesario que sepamos que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se tiran a la basura. Las causas principales de este despilfarro son una mala refrigeración, una compra en exceso y los tipos de envases que hacen comprar más de lo que necesitamos. Y si queremos datos que nos pongan los pelos de punta, tenemos que saber que el desperdicio alimentario supone, según la FAO, el 8% del total de emisiones. Porque cuando tiras comida, toda la energía y las emisiones que se han utilizado para producirla se van a la basura con ella.

5. Reaprovecha y reinventa recetas

Si ves que has comprado más de lo que vas a usar (muchas veces los envases no se ajustan a las necesidades que tenemos en casa), piensa en alternativas culinarias en lugar de cocinar todo con la esperanza de que alguien tenga un hambre felina. Puedes optar por congelarlo en porciones (alguien come fuera de casa? Prepárale un tupper para que se lo pueda llevar otro día). O para practicar el slow cooking reinventando recetas y creando platos nuevos y diferentes en lo que puedas añadir el sobrante.

6. Conoce el origen de lo que comes y opta por la producción sostenible

Existen varias certificaciones que garantizan un tratamiento del producto, ya sea animal o vegetal, más responsable. Es el caso del sello de agricultura ecológica europea, del FSC (de pesca sostenible) o del ISSF (en el caso del atún). Pero hay muchos otros que te pueden ayudar a escoger.

7. Evita los alimentos procesados y practica el slow cooking

En el mundo viven 2.000 millones de personas obesas o con sobrepeso. La principal causa es una mala alimentación. No hablamos sólo de ingerir alimentos en exceso, sino principalmente, de consumir productos procesados y refinados con alto contenido en azúcares, grasas saturadas y sal. Este tipo de alimentación es la principal causa de enfermedades tan graves como la diabetes de tipo II, el cáncer o las enfermedades coronarias. Estas son las principales causas de muerte por enfermedad en el mundo occidental. El slowcooking te permite volverte a conectar con los alimentos, a procesarlos de una manera mucho más saludable y hacer consciente nuestra alimentación.

Photo by Jason Briscoe on Unsplash

8. Mejor si es KM0

La procedencia también es un punto importante a tener en cuenta. Sabías que en España se calcula que los alimentos recorren una media de 2.500 Km antes de llegar a la mesa? Consumir alimentos producidos cerca de evitará un gran consumo de combustible. Y así es plantea otro dilema: ¿qué es mejor consumir patatas ecológicas de Perú o patatas sin sello de sostenibilidad de tu zona? Aquí tu sentido común es quien debe actuar.

9. Productos de temporada

Cuando decidimos comernos unas fresas con nata en pleno invierno, es necesario que pensamos que esto es posible porque estas fresas o vienen de muy lejos o bien ha sido necesario mucha energía para cultivarlas en una época que no es la propicia para su cultivo .

Photo by Artur Rutkowski on Unsplash

Consumir los vegetales frescos de la estación no sólo es más ecológico que consumirlos en otros momentos del año. También es bueno para tu salud, el paladar y el bolsillo. Porque son alimentos que aportan más sabores y mejores texturas, pero además tienen más propiedades nutricionales porque se han cultivado en un clima que les resulta más propicio y se ha dejado completar su ciclo natural.

Los productos de temporada tienen más sabor, más propiedades, son más respetuosos y más económicos.

A todo esto hay que sumar que están a mejor precio y que respetan más el medio ambiente, aunque no tengan sello de ecológicos ya que: no se han cultivado lejos de aquí (y por tanto no ha sido necesario tanto transporte) , no se han tenido que conservar durante meses a cámaras (con el ahorro energético que ello supone) y han hecho falta menos fertilizantes y plaguicidas artificiales que si se hubieran cultivado cuando el clima no les es favorable.

10. Volver a la dieta mediterránea

Porque no sólo es una dieta saludable para nuestro organismo, también es mucho más sostenible. Los menús de nuestros abuelos eran más respetuosos con el medio ambiente. Las verduras y las legumbres eran las reinas de la mesa y la carne se reservaba para días especiales. La fruta se convertía en las meriendas y los postres de cada día, lejos de dulces y snacks procesados. Y los frutos secos el pequeño regalo que te hacías para picar un poco.

La dieta del planeta es, por tanto, una dieta consciente con nuestro cuerpo y con nuestro entorno. .

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *