Entrevista a Carlos González: “Nunca me he sentido tan productivo como cuidando de mis hijos”

publicado en: TRIBU, VIVE SLOW | 0

Carlos González, es mucho más que un doctor en pediatría. Su trayectoria, sus libros y su consultorio en la revista “Ser Padres” le han convertido en una referencia para muchos padres, madres y profesionales dedicados a la infancia.

Fundador y presidente de la Associació Catalana Pro Alletament Matern, se ha eregido como uno de los grandes especialistas en lactancia materna de nuestro país. Su primer libor, “Mi hijo no me come” (1999), traducido a 13 idiomas, ha ayudado a muchos padres y madres a sacarse de encima la angustia y la culpabilidad cuando nuestro hijo come menos de lo que pensamos que debería comer.

Carlos González, pediatra durante una entrevista

Con “Bésame mucho” nos recordó la importancia de abrazar y consolar nuestro bebé siempre que lo necesitara y dejar atrás aquello de “si la coges tanto en brazos, la estás malcriando”. Después han venido muchos otros, que hablan de la lactancia materna, de la relación con el pediatra, de las vacunas, de la infancia y de la adolescencia.

Hoy en La Vida Slow, hablamos con el para romper aún más mitos sobre la crianza.

Uno de los consejos que me dieron cuando fui madre es “si tu hija come y duerme bien, está sana”. Pero claro mientras que la hija de mi amiga dormía 20 horas al día en tandas de 5 horas y había que despertarla para comer, la mía dormía apenas 10 en tandas de 1 hora o menos y mamaba cada 2. ¿Qué es entonces lo normal?

Pues, como ya has aprendido, lo normal es casi todo, y particularmente lo normal es lo que haga tu hijo (a menos que esté enfermo). Y si hay serias dudas de que pueda estar enfermo, siempre podemos consultar los abuelos, vecinos con hijos o profesionales de la salud.

Criar slow per gaudir-ne més
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Una de las angustias que más afectan a las madres cuando tienen su primer bebé es la parada en seco. La sensación que no son productivas. ¿Cómo nos podemos preparar para evitar este sentimiento de culpabilidad?

¿Parada en seco? Pero, ¿de qué hablas? Con un bebé, no paras. Recuerdo cuando teníamos los niños pequeños, tanto mi mujer como yo, al salir hacia el trabajo, decíamos “voy a descansar unas horas”.
Nunca me he sentido tan productivo como cuidando a mis hijos (en un sentido amplio de “cuidar”: cocinar, lavar la ropa o hacer la compra también es “cuidar de mis hijos”). Por fin tenía la clara conciencia de que lo que estaba haciendo servía para algo.

No tomes el bebé en brazos que lo malcrías”,” que no se te duerma en brazos que no aprenderá a dormir solo “,” si le das el pecho más allá de los 6 meses será un consentido “,” si te quedas con el bebé en casa te convertirás en una marujona “,” si el padre se queda en casa, o eres una mala madre o él es un escaqueado “,” un padre nunca podrá cuidar del bebé igual que una madre , ellos no tienen instinto para ello “. Todo esto y mucho más es lo que puede llegar a escuchar unos padres primerizos. ¿Cómo pueden enfrentarse a todo esto?

Y cuidado, que ahora también sentirás las amenazas apocalípticas de signo contrario: “si no le das el pecho tendrá alergias y su cerebro no se desarrollará”, “si lo dejas llorar, tendrá un trauma para toda la vida y baja autoestima “…

Siempre habrá gente respetuosa y gente prepotente. Y tanto unos como otros pueden tener razón, o pueden estar equivocados. Los padres pueden enfrentarse a esto y aprender: qué tipo de padre quieres ser, el prepotente o el respetuoso? Porque igual de mal le sienta a un niño que le digan “si no comes no crecerás”, “síentate recto o te quedarás jorobado”, “te pones muy feo cuando lloras” y todo eso. El mundo sería mucho mejor si, en vez de intentar que los demás hagan las cosas bien, nos ocupáramos a hacer las cosas bien nosotros.

Decía un amigo psicólogo en broma que los niños vienen sin manual de instrucciones y eso es mucho trabajo para los padres. Hemos reducido la “familia tribu” a la “familia nuclear (padre + madre + hijo). Quién nos enseña ahora a cuidar de nuestros hijos?

Suerte que no llevan manual de instrucciones. El vídeo llevaba manual en cuatro idiomas, y nunca aprendí a programarlo.

“En general, el mismo niño te enseña”

Cuidar de los niños es fácil. En general, el mismo niño te enseña: si hay un problema, llora, si se calma y parece feliz, es que vamos mejor. Y te pueden aconsejar los abuelos, con probada experiencia (su marido y tú estáis vivos y no sois asesinos en serie, ¿verdad? Pues algo sabrán los abuelos de criar niños …).

Además, aunque seamos padres primerizos, todos tenemos una larga experiencia como niños. Trata de recordar por qué hacías las cosas, cuando eras feliz y cuando eras desgraciado, que sentías cuando te regañaban o castigaban y qué sentías cuando te abrazaban o te contaban historias …

la criança slow és cosa de tots

“El mundo sería mucho mejor si en lugar de intentar que los otros hagan las cosas bien, nos ocupásemos de hacerlas bien nosotros”.

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Hace 50 años cuando un niño “se portaba mal” era que el niño “era malo”. Ahora es culpa de los padres y sus traumas. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo afecta esta idea preconcebida a los padres a la hora de educar?

Esta absurda teoría de que si un niño se “porta mal” es culpa de los padres y sus traumas sólo corre en círculos muy restringidos. Y el que los niños son malos no se decía hace cincuenta años, sino que es moderno: niños que son “malos” porque no duermen, o porque lloran, o porque no comen verdura …

Te voy a explicar lo que de verdad se decía hace exactamente cincuenta años, cuando precisamente los curas me estaban enseñando los rudimentos de la religión para hacer la primera comunión: hasta los siete años, los niños no tienen uso de razón, y por tanto no pueden cometer pecados, y no deben confesarse. El pecado original te lo quitaron con el bautismo, y desde entonces, por definición, has cometido errores, pero no has sido malo. Ahora que tendrás uso de razón harás tu primera confesión, antes de la primera comunión. Y, por supuesto, el confesor te lo perdonará todo. TODO.

Temps slow per criar els fills
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Padres máss expertos

En la crianza slow se promueve el tiempo compartido, tanto lo que muchos llaman de “calidad” como el otro, aquel en el que simplemente estás para acompañar. Sin embargo, cada vez se pasa menos tiempo con los niños y, aún menos, con los adolescentes. ¿Esto nos hace padres más inseguros?

Probablemente. Nos gusta volar en un avión en el que los pilotos tienen muchas horas de vuelo. Y las horas de vuelo de los padres adquieren en el día a día. Algunos padres acumulan más de 15 horas al día (no cuento el tiempo en que están durmiendo), y otros apenas dos o tres. El resultado, al cabo de unos años: unos son ya padres expertos y otros siguen siendo bastante noveles.

¿Acudimos más al pediatra para encontrar soluciones que deberíamos buscar en casa o en familia?

Muchas veces si. Y preguntamos al pediatra cosas que un pediatra no debe saber (a menos que dé la casualidad que sea, además, padre con experiencia). Que si la ropita del bebé debe ser de algodón o sintética, que si le puedo poner puerro al caldo o es demasiado fuerte, que si parece que se chupa mucho el dedo … pero ¿de verdad creen que en la Facultad de Medicina estudiamos estas cosas?

Si hemos entrenado entrenado cuidadosamente a nuestros hijos para que sepan que no pueden llamarnos a medianoche porque no vamos a ir, si les hemos enseñado a hacer las cosas a escondidas porque si nos enteramos gritamos, insultamos y castigamos … ¿cómo podemos esperar que, diez años después, nos cuenten sus problemas?

Carlos GOnzález

Tendemos a sobreproteger a los niños cuando son pequeños y después exigimos a nuestros adolescentes autonomía y responsabilidad. ¿Nos estamos equivocando?

¿A qué llamas “sobreproteger”? Yo no pisé una escuela hasta los cinco años, no me quedé a comer fuera de casa hasta la universidad. No, muchos niños de ahora no están nada protegidos; muchos comienzan la escuela antes de los seis meses y pasan ocho o diez horas al día, a veces más, sin ver a sus padres.

Yo diría que el cambio más bien ha sido al revés: antes un bebé era “el rey de la casa”, todo el día en brazos, durmiendo con los padres, y después, al hacerse mayor, disciplina, muchos deberes y a menudo (por desgracia) castigos y golpes, decir “sí, padre” y en casa a las nueve. Ahora los adolescentes tienen dinero en el bolsillo, pueden llegar a casa a altas horas de la noche, pueden llevarse al novio o la novia a dormir a casa, dicen palabrotas y nadie les regaña … pero la disciplina con los bebés es férrea: han de seguir horarios, deben dormir solos, no los cojas en brazos, silla de pensar, “límites”.

Creo que los padres llega un momento en que se sienten tan avergonzados de la dictadura aberrante que se han impuesto al niño pequeño, que se rinden y abandonan toda responsabilidad ante el adolescente. Pasamos del autoritarismo a la negligencia.

Cuando llega la adolescencia

Se puede definir a un adolescente porque es aquel ser desconocido que cuando le preguntas dónde vas? contesta que ninguna parte; con quién vas?, con nadie; qué haces?, nada. Como podemos evitar este distanciamiento entre padres e hijos en la adolescencia? Y ¿cómo evitar que este distanciamiento marque las relaciones en la edad adulta?

Los adolescentes tienen sus cosas, por supuesto. Pienso que hay que considerarlo un trastorno hormonal. Enfadarse con tu hijo porque da un portazo o una mala respuesta es como enfadarse con tus padres o abuelos para que se olvidan de las cosas. Con la diferencia que tus hijos mejorarán con el tiempo.

Pero las cosas de los adolescentes son poca cosa si la relación es buena. En general los adolescentes son simpáticos, cariñosos y amables, y sólo de vez en cuando se les cruza un cable. Pero, claro, si arrastramos una mala relación desde la infancia … Si hemos entrenado cuidadosamente a nuestros hijos para que sepan que no pueden llamarnos a medianoche porque no vamos a ir (y de día muchas veces tampoco), si les hemos enseñado a hacer las cosas a escondidas porque si nos enteramos gritamos, insultamos y castigamos, ¿cómo podemos esperar que, diez años después, nos cuenten sus problemas?

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