10 consejos para una vuelta slow a la escuela

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Queramos o no, las tranquilas tardes de verano tienen las horas contadas. Comienza la vuelta a la escuela y en nuestras manos está que los niños y los adolescentes sufran el estrés de este hecho lo menos posible. Os proponemos una vuelta slow en la escuela.

1. Empecemos con tiempo

Debemos organizar y comprar todo el material con tiempo para que no suponga un estrés.
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Los libros, las libretas, la carpeta de separadores, la agenda, la carpeta de deberes, el compás, la regla, los colores, los mapas, los lápices, la caja de pañuelos, el vaso, la bata, el babero, uffff !!! … Si lo dejamos todo para la última semana antes de empezar la escuela, será una auténtica locura. Lo más aconsejable es hacerte una lista de todo lo que necesitas e ir haciendo los encargos despacio.

Pero si llegas tarde a hacer esta previsión, no intentes comprarlo todo el mismo día (a menos que lo puedas encontrar todo en la misma tienda). Y si el niño tiene una edad adecuada, encárgale que vaya a comprar ciertas cosas (como la carpeta o la agenda), eso le hará sentirse mayor y responsable de sus cosas.

Implicar a los niños y adolescentes en la compra y organización de su material escolar es imprescindible para que se sientan responsables de sus cosas.

2. Despedir el verano

¿Por qué no hacer una pequeña fiesta para despedir el verano con alegría? La podemos hacer en familia o con amigos. Podemos, por ejemplo, hacer unos pasteles caseros mientras hablamos de qué es lo que más nos ha gustado y lo que menos de estos días de verano. Podemos sentarnos a mirar las fotos de las vacaciones y elegir la que nos gusta más y por qué. Podemos apuntar las cosas que no nos ha dado tiempo a hacer este año y aquellas que nos han encantado para repetirlas el próximo. Podemos decir qué hemos echado de menos y que tenemos ganas de reencontrar a la vuelta al colegio.

Celebrar el final del verano es la mejor manera de tener una vuelta slow a la escuela.

Celebrar el final del verano y una vuelta slow a la escuela puede ilusionar a los niños.

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Hacer una pequeña celebración para despedirnos de la época estival y encarar la vuelta a la rutina escolar con una sonrisa puede ayudar a grandes y pequeños a mejorar el estrés postvacacional. Pero, por supuesto, la implicación de los mayores debe ser sincera. No nos ayuda organizar una fiesta y que luego nos estemos quejando de lo duro que es volver al trabajo.

3. Acomodamos los horarios poco a poco

No podemos pretender que el día 11 nuestros hijos se levanten a las 12h del mediodía y el 12 estén en pie a las 7h con una sonrisa y encantados de ir a la escuela. Hagámoslo con tiempo y empezamos a levantarnos temprano de manera paulatina, unos 15 minutos o 30 minutos antes cada día hasta conseguir un horario cómodo.

Los niños y adolescentes necesitan acostumbrarse al nuevo ritmo poco a poco.

Hay niños que mantienen sus horarios vitales durante todo el verano (lo siento padres, pero es cierto, hay criaturas que se siguen levantando a las 6h de la mañana aunque sea pleno agosto), pero la mayoría (sobre todo si son adolescentes ) hacen un cambio radical pegándoseles las sábanas por la mañana.

La solución no pasa por dedicar menos horas al sueño, sino en ir a dormir más temprano, hacer siestas más cortas y pasar ciertas actividades que habitualmente hacíamos después de cenar, a antes. Debemos tener en cuenta, que las horas de sueño son sagradas si queremos un / a niño / a o adolescente con buena salud y buen humor.

También habrá que reajustar las comidas para que sean en las franjas horarias habituales durante el curso.

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4. Elegir extraescolares

Inglés (imprescindible! ???), fútbol, ​​danza, pintura, cerámica, tenis, programación, informática, yoga, repaso, balonmano, rítmica, natación, música … el abanico es tan amplio que costaría hacer una lista completa. Los extraescolares están bien si se cumplen algunas condiciones:

  1. que sea elegido por el niño,
  2. que le deje suficiente tiempo para jugar y descansar,
  3. que sus horarios no resten horas a su descanso
  4. y que los padres tengan la logística necesaria para no convertirlos en un foco más de estrés.
Los extraescolares deben ser un momento para pasarlo bien y disfrutar.

Cabe destacar también, que tendemos a apuntar a nuestros hijos a aquellos extraescolares que, en nuestra opinión, les irá bien para su futuro. Y, en este sentido, el inglés es el rey. Creemos que el inglés es importante para su futuro profesional y que lo que aprenden en la escuela no es suficiente. Pero, ¿te imaginas qué pasaría si opinásemos lo mismo del resto de materias?: de mates, de biología, de historia, de literatura …

Los extraescolares deben ser un espacio donde nuestros hijos puedan encontrar una afición o unos conocimientos que les atraiga y los enamore, deben ser un rato para pasarlo bien y disfrutar de todo lo que allí experimentan.

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5. Hacer un horario

Donde haya todas las horas y los días de la semanaCon las horas de la escuela o instituto (que una vez empiece podremos acabar de llenar con las asignaturas), las horas que pasará en el comedor y la acogida, los horarios de los extraescolares, el tiempo dedicado a los deberes …

Valoremos si el horario que hacen nuestros hijos les deja suficiente tiempo para descansar y jugar.
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Y, antes de empezar el curso, valoramos si este horario deja suficiente tiempo a nuestros hijos para jugar, descansar, para hablar con los amigos, para ayudar a las tareas de casa, para estar en familia, para aburrirse … si no es así, tal vez hace demasiado.

Un buen consejo es contar las horas que pasa entre la escuela y los extraescolares y veremos que muchas veces superan las que tú dedicas a tu trabajo.

6. No hacer una montaña

Es importante abordar la vuelta al colegio con toda naturalidad y con positivismo. Las frases del tipo: “todo lo bueno se acaba, ahora empieza el cole”, no hacen ningún bien. Tampoco hay que hacer una oda a las bondades de la escuela, nuestros hijos no son tontos y saben que, sintiéndolo mucho, la escuela equivale a responsabilidades, horarios y trabajo. Pero también son oportunidades, amigos y nuevas emociones.

7. Compartir emociones

Compartir las emociones con nuestros hijos es la mejor manera de que se sientan seguros de las suyas.

“No seas tonta, ¿por qué lloras para volver a la escuela?” Pues, seguramente por la misma razón que a ti te angustia volver a la oficina o empezar un trabajo nuevo o enterarte que tendrás un nuevo jefe . No despreciemos sus emociones, son lícitas sean las que sean. A nosotros nos corresponde escucharlas y darles apoyo.

Transmitirles tranquililidad y que no se avergüencen de explicarnos qué sienten es importante si queremos que sean personas seguras y sigan confiando en nosotros. Hablar, hablar y hablar es el secreto para que sean más seguros.

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8. Si es la primera vez que van a la escuela

acompáñalos y, sobre todo, no desaparezcas aprovechando que están distraídos. Lo vivirán, en el mejor de los casos, como una traición y, en el peor, con desesperación por haber perdido al padre o a la madre. En cualquiera de los casos, si desapareces sin despedirte y decirles que después vuelves, vivirán con angustia los próximos días y se te pegará más a la falda para evitar volverte a perder.

Por muy pequeño que pueda parecer tu retoño, explícales cómo irá el día y cuando te volverá a ver de manera real y sencilla. Para él será tranquilizador saber que lo que le has explicado, se cumplirá.

9. Un adiós corto y una vuelta slow a la escuela 

No alargues demasiado el adiós: un abrazo, un beso y una sonrisa. ¡¡Nada de dramas !! Si ellos notan que a ti te cuesta despedirte, sentirán que algo malo va a pasar. Otra cosa, muy diferente, son las épocas de adaptación (normalmente en la guardería) que permiten las escuelas. Pero lo más importante es que los padres vivan estos primeros adioses como algo positivo: su pequeño se hace grande. Sólo de esta manera, el niño podrá sentir así.

Sé positivo. No sufras. Muéstrate tranquilo y tus hijos irán mucho más seguros y contentos a la escuela.

10. Y a la vuelta?

Acogerlos cuando vuelven de la escuela y preguntarles por su día. Un abrazo y una sonrisa para una vuelta slow a la escuela.
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Escucharlos y acogerlos. Si te ven implicados en cómo les ha ido el día, ellos también se interesarán por el tuyo. Cuando son adolescentes, no hay que coserlos a preguntas. Habrá días que te explicarán con todo detalle todo su horario y otros en que la respuesta a “¿qué tal el día?” Será un escueto “bien”. Lo más importante es que ellos sepan que realmente te interesa su vida, su día a día.

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