10 tips que te harán pasar al slow cooking

En los días de verano, aunque no estemos de vacaciones parece que tenemos más tiempo para disfrutar de todo lo que nos rodea. Los días más largos, la luz del sol, el olor a vacaciones… todo nos invita a relajarnos y nos anima a introducir pequeños cambios en nuestro día a día: vamos a la playa después de trabajar, tomamos un helado en una terracita entre semana, paseamos por el pueblo saludando sin prisas a los vecinos … es el momento de aprovechar para incluir también el slow cooking.

Slow cooking dentro del slow food

El slow food o slow eating nos propone comer con conciencia, valorar la calidad tanto de los ingredientes como de la comida, dedicarle tiempo a masticar bien, a disfrutar de los sabores y de los olores de lo que comemos, tener en cuenta la procedencia de las materias primas y la manera de cocinarlos. 

Con el slow cooking te planteamos volver a disfrutar cocinando, teniendo en cuenta todos los principios del slow food. Convertir la cocina en un punto clave de nuestra salud y nuestra vida familiar.

Esto no quiere decir que nos encerremos en la cocina todo el día como hacían nuestras abuelas. La tecnología también ha llegado a nuestras cocinas y el caldo que antes tardaba 4 horas en hacerse, hoy podemos tenerlo listo en menos de 30 minutos gracias a ingenios como una simple olla exprés.

L'slow cooking permet crear a la cuina un punt de trobada familiar.

Sin embargo, no tenemos porque hacer grandes elaboraciones, sino que se trata de convertir la cocina en un espacio de encuentro familiar, en un trabajo cooperativo de todos los miembros con el fin de fortalecer las relaciones como equipo, al tiempo que cuidamos de nuestra salud. (En otro artículo os hablaré de los pequeños trucos para hacer comidas rápidas y saludables cocinando en familia).

Photo by Andy Chilton on Unsplash

Porque sí, porque cocinar es salud. Porque no es lo mismo unos espaguetis con salsa de tomate procesada (con el exceso de azúcar, sal, almidón …), que hacerte una salsa de tomate casera con un buen sofrito (sí, lo sé, salpica mucho y lleva su tiempo, pero has pensado en hacer bastante en una olla honda y envasarla al vacío o congelarla? la tendrás siempre a punto). O incluso unos espaguetis (sí es cierto, seguramente al principio serán más irregulares, feos y complicados de hacer, pero ¡¡cómo están de buenos !!).

Cuinar plegats és salut, és comunicació, són hàbits alimentaris sans
Cocinar juntos es salud, es comunicación, son hábitos alimentarios buenos. Photo by Sarah Boyle on Unsplash

Pero también cocinar es amar, es cuidar de ti mismo y de los tuyos, es crear un vínculo y unos hábitos saludables para el resto de tu vida.

Slow cooking en pareja

Hay pocas cosas más frustrantes que llegar a casa cansado/a de trabajar todo el día y que tu pareja se apoltrone en el sofá esperando que le hagas la cena. Así se acaba picando cualquier cosa o pidiendo comida a domicilio. Esto no sólo mina su salud, también la relación de pareja, porque tarde o temprano acabarán por aparecer los reproches.

Cuinar en parella pot ser un moment ideal per reconnectar amb l'altre
Cocinar en pareja puede ser un momento ideal para recolectar con el otro. Photo by Becca Tapert on Unsplashp

Como he dicho, no se necesitan grandes inventos, puede ser una simple ensalada, pero en la que ambos colaboren. Mientras uno pela las zanahorias, el otro corta los tomates … hablando de cómo ha ido el día, de lo cansado que estás o de aquel proyecto que tanta ilusión te hace. Cocinar juntos es compartir y tener la sensación de que el otro cuida de ti y que tú también cuidas de tu pareja. Ambos colaboran y no hay reproches.

Los peques y la escuela de la cocina

Llevo más de 20 años trabajando en cooperación. En una escuela que tenemos en África Occidental, la cocina es un elemento esencial (y en consecuencia también el huerto), una de nuestras aulas principales. Nuestros alumnos aprenden allí hábitos saludables, higiene, física, química, matemáticas … pero también trabajo cooperativo, conciencia de equipo, paciencia, igualdad de género (¡¡no sólo cocinan las niñas !!) …

l'slow cooking és cuinar en família

Y es que la cocina es una gran escuela. Qué mejor que aprender a escribir haciendo la lista de la compra o la nueva receta inventada, los gramos pesando para hacer un pastel, los grados poniendo el pastel en el horno, los minutos y los segundos, cómo funciona la levadura, como se transforma el huevo con el calor o como se emulsiona para hacer una mayonesa.


Cocinar en familia. Photo by Rustic Vegan on Unsplash

“La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación, cultura”.

Ferran Adrià

Pero además, a los niños cocinar juntos les permitirá ir mucho más allá de aprender conceptos y recetas. Aprender a cocinar juntos nos permitirá:

  1. asumir unos hábitos alimentarios saludables que les acompañará toda la vida;
  2. crear unos lazos emocionales con sus padres (¡abuelos, tíos!) que fortalecerán su relación presente y futura;
  3. cultivar una paciencia que puede marcar sus relaciones y su crecimiento personal;
  4. aumentar su capacidad de observación lo que les ayudará en los estudios y en la vida;
  5. sentirse orgulloso por el trabajo bien hecho (todos se come lo que cocino!) lo que mejorará su autoestima;
  6. conocer una manera de trabajar de manera cooperativa donde todos participan.
  7. incentivar su creatividad (¿quién no ha inventado alguna vez un plato nuevo?), imprescindible en un mundo como el nuestro.
  8. asumir y querer superar sus límites (cada vez querrá hacer platos más complicados).
  9. aceptar las frustraciones y seguir trabajando para conseguir los objetivos (¿cuántas veces se nos ha cortado la mayonesa y hemos vuelto a empezar?)
  10. darle herramientas para su independencia como persona.

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