Trabajar embarazada, ¿hasta cuando?

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Embarassada

Las mujeres decidimos tener hijos en la misma etapa vital en la que estemos dedicando grandes esfuerzos a desarrollar nuestra carrera profesional. Y es por ello que trabajar y estar embarazadas se convierte en una lucha de intereses, y nos preguntamos hasta cuando tenemos que trabajar estando embarazada.

Una lucha interna y social, a la que nos enfrentamos a solas o con la pareja, pero que implica un fuerte componente de renuncia a lo que tenemos que hacer frente.

Decidir quedarse embarazada es un proceso en el que intervienen muchos factores a valorar, factores que giran en torno a dos ejes: La estabilidad laboral y la estabilidad familiar.

Cuando decidimos tener hijos

L’estabilitat familiar està plena de matisos i moltes vegades es veu directament influenciada per la famosa estabilitat laboral. És trist, però vist així «la feina» és el principal condicionant del nostre creixement familiar.

Ens han inculcat que cal ser algú professionalment per a sentir-nos realitzats a la vida. Que si hem dedicat esforços a estudiar una carrera, hem de veure’ns recompensades escalant posicions i obtenint càrrecs de responsabilitat. Així obtindrem una feina que ens permeti guanyar diners per després poder-nos-els gastar comprant el que ens plagui.

Ergo, la felicitat ens arribarà treballant i guanyant diners. Però, on queda el temps per a gaudir d’aquests diners? I l’energia per a gastar-los sense patir estrès o ansietat? On queda la Vida Slow? I la pregunta del milió, on queden els fills?

Embarassada
Photo by Alicia Petresc on Unsplash

Trabajar y tener hijos

Para las mujeres que amamos nuestro trabajo, que sentimos vocación por desarrollar una carrera laboral, sea en el ámbito que sea, no es sencillo decidir cuándo es el momento para tener hijos. Pero cuando lo hemos decidido, y nos quedamos embarazadas, empezamos un nuevo proceso de toma de decisiones y de lucha de intereses entre dos preguntas: ¿Hasta cuándo tengo que trabajar, y hasta cuando quiero trabajar?

¿Hasta cuando he de trabajar embarazada y hasta cuando quiero trabajar?

La respuesta a estas dos preguntas es diferente para cada mujer, y normalmente no coinciden. Pero si queremos aprovechar los cambios que nos está comportando el embarazo y que nos traerá la maternidad, sería necesario que la respuesta fuera unitaria y no estuviera supeditada a las obligaciones laborales, sino a nuestra voluntad. Ahora bien, ¿cómo lo tenemos que hacer si no queremos perder nuestros derechos laborales en una sociedad en la que la conciliación familiar-laboral es una utopía?

Los derechos laborales de las embarazadas

Según la legislación, las mujeres embarazadas tenemos una serie de derechos laborales durante el embarazo.

Embarassada i ordinador
  1. No tenemos la obligación de comunicar el embarazo a la empresa.
  2. Tenemos derecho a ausentarnos del trabajo para realizar las pruebas médicas necesarias.
  3. La empresa tiene la obligación de adaptar nuestra labor a nuestro estado (si es necesario).
  4. Tenemos derecho a una baja de 16 semanas de maternidad.
  5. Podemos solicitar la reducción de jornada para cuidar a nuestros hijos.
  6. Podemos solicitar la baja por Incapacidad Temporal por contingencias comunes o por Riesgo Laboral.

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Trabajar embarazada: poder ejercer nuestros derechos

Pero, ¿tener estos derechos comporta poder ejercitarlos? Aquí damos con el quid de la cuestión.

Porque para una mujer asalariada, tener estos derecho no evita que de forma indirecta la empresa la baje de categoría, la relegue a trabajos en las que se sienta infravalorada o directamente la invite a dimitir.

Y para una mujer autónoma o con una profesión artística, estos derechos no tienen ningún valor, ya que sacar adelante sus proyectos empresariales depende sólo de su esfuerzo y capacidad de planificación.

¿Y cuándo dejamos de trabajar embarazadas?

Tanto si lo hacemos por decisión propia, como por decisión médica, deberemos convertir el embarazo en una enfermedad si queremos recibir algún subsidio económico.

Baja por Riesgo Laboral

Dona en laboratori

Desde el estado se contempla la baja por Riesgo Laboral durante el embarazo, y se hace desde unos parámetros preestablecidos por el INSS. Es decir, el INSS contempla que algunos trabajos (con contacto con químicos o grandes esfuerzos) pueden poner en riesgo el embarazo de la mujer, y las que encajan en sus tablas de riesgo tienen derecho a percibir el 100% de su sueldo durante las semanas de embarazo que marca la tabla.

Pero para determinar qué trabajos ponen en riesgo el embarazo se siguen unas tablas en las que el INS pretende englobar todos los trabajos habidas y por haber. Cosa imposible, sobre todo si no formas parte del Régimen General, es decir, si eres autónoma o del lastimoso Régimen de Artistas.

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Y es imposible que estas tablas sean justas y equivalentes con la realidad laboral de muchas mujeres, ya que la casuística de cada puesto de trabajo y la evolución de cada embarazo son los que deberían determinar si una mujer puede seguir trabajando, o bien debe parar porque mantener el ritmo de trabajo conlleva un riesgo para la salud del feto y de ella misma.

Baja por enfermedad común

Y si hablamos de la salud de la embarazada, entramos en la otra gran trampa. Las mujeres tenemos derecho a pedir una baja por contingencias comunes mientras estamos embarazadas. De esta manera estamos convirtiendo el embarazo en una enfermedad. Porque si tenemos un embarazo múltiple, o alguna complicación que nos implica reposo, podemos tener la baja por contingencias comunes. Ahora bien, no cobraremos el 100% de nuestro sueldo (a no ser que la empresa en la que trabajamos así lo establezca por convenio), sino que cobraremos hasta el 75% del sueldo, como si nos hubiéramos roto un brazo y no pudiéramos ir a trabajar.

Nadó
Photo by Alicia Petresc on Unsplash

¿Y si me encuentro bien, puedo parar y cobrar el subsidio?

Si por suerte tenemos un embarazo sano pero nos sentimos cansadas, necesitamos frenar el ritmo laboral, o queremos tener tiempo para la introspección que la futura maternidad nos puede propiciar, entonces ¿qué debemos hacer?

Entonces nos queda el recurso de la baja por lumbalgia. Una enfermedad común que si no frenas el ritmo seguramente te acabará afectando. Pero quizás nunca antes te habías planteado coger la baja por una lumbalgia. Ahora bien, estando embarazada, te puedes permitir este «lujo».

Verás a estas alturas del artículo, que lo de «lujo» va con ironía, ya que es realmente triste tener que esperar a tener dolor de lumbares o acentuar esta dolencia para poder frenar el ritmo laboral, y centrarnos en la espera del cambio vital más importante que estamos a punto de vivir.

Y tú, ¿cómo viviste o como estás viviendo tu embarazo? ¿Hasta cuando trabajaste embarazada?

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